La degeneración macular relacionada con la edad (DMRE) es la principal causa de pérdida visual irreversible en personas mayores de 65 años en países con alto nivel de desarrollo, y una de las tres causas más frecuentes de ceguera a nivel mundial.
La DMRE afecta la mácula, que es la zona central de la retina la «película» del ojo responsable de ver con nitidez los detalles: leer, reconocer rostros, distinguir colores. Cuando la mácula se daña de forma progresiva, la visión central se deteriora, aunque la visión periférica (de los lados) generalmente se conserva.


Es el factor más importante. El riesgo aumenta de forma significativa a partir de los 50 años y se acelera después de los 65.

Algunas variantes de genes como CFH y ARMS2 aumentan de manera importante la probabilidad de desarrollar DMRE. Tener familiares de primer grado con la enfermedad también eleva el riesgo.

Es el único factor de riesgo del estilo de vida con evidencia científica sólida y consistente. Fumar llega a duplicar o triplicar el riesgo de desarrollar DMRE avanzada y puede adelantar su aparición varios años. Dejar de fumar es la medida modificable más importante que existe.

Una alimentación baja en luteína y zeaxantina (presentes en verduras de hoja verde oscura como espinaca y col rizada) y en vitaminas antioxidantes como la C y la E puede estar relacionada con mayor riesgo de progresión en personas que ya tienen la enfermedad

Aparecen pequeños depósitos bajo la retina llamados drusas. En esta fase generalmente no hay síntomas visibles.

Las drusas son más grandes o hay cambios en la coloración de la retina. Puede haber leve dificultad visual. Esta etapa es especialmente importante porque es el momento en que los suplementos vitamínicos han demostrado reducir el riesgo de avanzar.

Crecen vasos sanguíneos anormales debajo de la retina que sangran o filtran líquido, causando una pérdida rápida de la visión central. Es la forma que más frecuentemente produce pérdida visual severa si no se trata, pero también es la que responde mejor al tratamiento. Detectada a tiempo, los medicamentos actuales (llamados anti-VEGF) pueden estabilizar la visión e incluso mejorarla en muchos pacientes.

El tejido de la retina y del epitelio pigmentario se va adelgazando y perdiendo lentamente, creando áreas ciegas en la visión central. Hasta hace poco no existía tratamiento disponible; sin embargo, desde 2023 la FDA aprobó los primeros medicamentos para esta forma, que se aplican mediante inyecciones en el ojo y han demostrado reducir la velocidad de progresión de la atrofia, aunque no la revierten por completo.
La DMRE temprana con frecuencia no produce síntomas, por eso las revisiones oftalmológicas periódicas son tan importantes. Cuando la enfermedad avanza, los síntomas más comunes son:
Visión central borrosa o reducida, como si hubiera una mancha que no desaparece.
Dificultad para reconocer rostros, leer o conducir
Líneas rectas que se ven onduladas o curvadas (esto se llama metamorfopsia y suele ser una señal de forma neovascular; requiere consulta urgente)
Manchas oscuras o áreas ciegas en la visión central (escotomas).¹
Estos son algunos cambios que pueden ayudar a disminuir el riesgo de progresión:
No fumar es una de las medidas más importantes.Mantener una alimentación saludable y acudir a revisión oftalmológica periódica a partir de los 50 años, aunque no haya síntomas.
En pacientes con DMRE intermedia, o con DMRE avanzada en un ojo, los suplementos con fórmula AREDS2 (luteína, zeaxantina, vitaminas C y E, zinc y cobre) pueden ayudar a reducir el riesgo de progresión a etapas avanzadas.
Una alimentación que incluya pescado y fuentes de ácidos grasos omega-3 puede formar parte de hábitos saludables, aunque la recomendación de suplementación específica debe individualizarse por el especialista.
La mayoría de las personas con DMRE no llega a la ceguera total. La DMRE afecta la visión central pero generalmente respeta la visión periférica, por lo que casi siempre se conserva cierto grado de funcionalidad. Si la enfermedad está en etapa temprana o intermedia, la progresión puede ser muy lenta y muchos pacientes mantienen una buena calidad de vida visual durante años. En la forma neovascular, el tratamiento oportuno con inyecciones anti-VEGF ha cambiado radicalmente el pronóstico: muchos pacientes estabilizan su visión o incluso la mejoran. En la forma atrófica avanzada el proceso es más lento pero progresivo; sin embargo, ya existen los primeros tratamientos aprobados para frenar su avance.
Sí, dependiendo del tipo. La forma neovascular se trata con inyecciones de medicamentos anti-VEGF directamente en el ojo, que en la mayoría de los pacientes detienen el daño y pueden recuperar parte de la visión perdida. La forma atrófica avanzada tiene desde 2023 los primeros tratamientos aprobados que reducen la velocidad de progresión. Y en las etapas temprana e intermedia, los suplementos vitamínicos AREDS2 han demostrado retrasar el avance hacia formas graves. No existe hoy un tratamiento que «cure» la DMRE, pero sí opciones reales para controlarla.
Es una pregunta completamente válida. Si tienes DMRE avanzada en un ojo, el riesgo de que el otro ojo también progrese a etapa avanzada en los siguientes años es real, aunque no inevitable. Por eso el seguimiento del ojo contralateral es fundamental. Tu oftalmólogo puede enseñarte a usar la rejilla de Amsler —una hoja cuadriculada— para monitorear cambios en casa y acudir de forma oportuna si notas alteraciones.
Sí, el componente hereditario de la DMRE es importante. Los familiares de primer grado (hijos, hermanos) de una persona con DMRE tienen mayor riesgo que la población general, especialmente si también comparten otros factores como tabaquismo o predisposición genética. Se recomienda que a partir de los 50 años acudan a revisión oftalmológica aunque no tengan síntomas, y que eviten el tabaquismo.
Varias cosas que sí están en tus manos: no fumar o dejar de hacerlo es lo más importante. Llevar una alimentación variada y rica en verduras de hoja verde. Protegerte del sol con lentes adecuados. Controlar tu presión arterial y mantener un peso saludable. Si tu médico te indicó la fórmula AREDS2, tomarla de manera constante. Y muy importante: utilizar la rejilla de Amsler regularmente para detectar cualquier cambio nuevo en tu visión central y comunicarlo de inmediato a tu especialista. En la DMRE neovascular, días de retraso en la consulta pueden significar una diferencia real en el resultado visual.
Referencias:
1. Mitchell P, Liew G, Gopinath B, Wong TY. Age-related macular degeneration. The Lancet. 2018;392:1147-1159.
2. Sin HPY, Liu DTL, Lam DSC. Lifestyle modification, nutritional and vitamins supplements for age-related macular degeneration. Acta Ophthalmologica. 2012;91:6-11.
3. Lee Y, Lee L, Zhang L, Zhou Q. Association between fatty acid intake and age-related macular degeneration: a meta-analysis. Front Nutr. 2024;11:1403987.
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5. Chew EY, Clemons TE, Agrón E, et al; AREDS2 Research Group. Long-term Outcomes of Adding Lutein/Zeaxanthin and ω-3 Fatty Acids to the AREDS Supplements on Age-Related Macular Degeneration Progression: AREDS2 Report 28. JAMA Ophthalmol. 2022;140(7):692-698. doi:10.1001/jamaophthalmol.2022.1640.
6. Bourne RRA et al. Magnitude, temporal trends, and projections of the global prevalence of blindness and distance and near vision impairment. Lancet Glob Health. 2017;5(9):e888–e897.
7. AREDS2 Research Group. Lutein/Zeaxanthin and Omega-3 Fatty Acids for Age-Related Macular Degeneration. JAMA. 2013;309(19):2005–2015
8. Heier JS. et al. Pegcetacoplan for the Treatment of Geographic Atrophy secondary to AMD. Ophthalmology. 2021;128(4):576–586
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